Estadísticas longitudinales de base poblacional en salud

RGPD Salud Investigacion Proteccion de datosLa idea inicial para este artículo ha sido tomada de Francisco Viciana: “Estadísticas longitudinales de población. El desarrollo de un nuevo sistema de producción estadística”.

Las estadísticas sanitarias se han desarrollaron históricamente con los mismo planteamientos que el resto de la estadística pública: captura, explotación y difusión de datos producidos por una fuente concreta de información, asociada a un ámbito social o incluso organizativo concreto (ejemplo hospitalario, salud pública etc), referida a un periodo concreto de tiempo a modo de foto fija y con la característica de dato oficial, no modificable aunque se produjesen actualizaciones o mejoras en la calidad de los datos.

De esta forma se podía realizar un análisis exhaustivo de una fuente, pero no se podía enriquecer este análisis con otra fuente distinta con la que pudiera estar relacionada, salvo a nivel ecológico, con el grupo como unidad de análisis; este tipo de análisis como es bien conocido, está sometido a un alto riesgo de sesgo. El análisis tenía limitaciones para tratar datos de distintos sectores, clave por ejemplo para la acción intersectorial en salud, o dentro del sector salud, para el análisis que incluyese atención primaria y hospitales.

Con el paso al mundo digital, se reprodujo el esquema analógico, se crearon “silos de información” aislados, reproduciéndose el esquema tradicional de la producción estadística (corte transversal, explotación monográfica aislada, difusión en tablas y posteriormente en ficheros anonimizados, oficialidad, periodicidad y cierre, etc).

El gran cambio se produjo con las posibilidades de conexión de registros, realizándose la unión de distintas fuentes a nivel de la persona, no del grupo; el instrumento que ha permitido en el ámbito sanitario hacer estas conexiones ha sido la base de datos de usuarios, uno de los pilares de las estrategias de digitalización. Así pues se ha recorrido un camino de conexión de registros, cuyo antecedente más relevante lo encontramos en los países nórdicos que disponían de un número único de identificación personal de toda la población desde la década de 1940, y que les ha ayudado en la toma de decisiones y permitido grandes avances en la investigación en salud pública y servicios de salud.

Una vez conectados los registros, podemos relacionar los estados de una persona en distintas dimensiones, pudiéndose establecer las relaciones que existen entre esos estados; por ejemplo prevalencia de enfermedades crónicas, su relación con necesidades asistenciales de distinto tipo y consumo de recursos. Se trata de una foto fija, análisis transversal que supera los límites de los “silos de información” al  permitir el análisis simultaneo e intersectorial de distintas fuentes. Estas conexiones han supuesto un gran avance, y para su establecimiento se ha necesita realizar grandes esfuerzos, al no estar contempladas estas conexiones en el diseño de los sistemas de información.

Sabemos no obstante, que lo que ocurre en un punto de la biografía de una persona está condicionado por eventos ocurridos con anterioridad y que a su vez va a condicionar lo que ocurra en el futuro. Es por ello por lo que surgieron las estadísticas longitudinales a nivel poblacional, en las que sobre la trayectoria vital de una persona se pueden ir colocando eventos registrados en fuentes distintas; además de existir bastantes iniciativas a nivel internacional, hay experiencias en los órganos estadísticos, tanto en el INE (Estudio Demográfico Longitudinal), como el Instituto Vasco de Estadística (Registro de Población) e IECA (Base de Datos Longitudinal de Población de Andalucíade). Esto supone un paso importante respecto a las estadísticas transversales, dado que nos permite establecer las relaciones entre un evento actual y otro acaecido previamente en su trayectoria vital, así como predecir el tipo de eventos que pudieran ocurrir en el futuro, pasando de la estática de una foto fija, a la dinámica de una película.

Los países que fueron pioneros en la conexión de registros poblacionales lo han sido igualmente al transformarlos en registros longitudinales; estos estudios son de utilidad en la evaluación de impacto de intervenciones clínicas, salud pública, establecimiento de previsiones de gasto sanitario para grupos de pacientes concretos o ámbito social; en algunos países estos registros longitudinales son considerados como un elemento de la infraestructura de investigación.

El completar o pasar del análisis transversal al longitudinal presenta múltiples retos. El primero de ellos tiene que ver con la conexión de registros, paso previo en el que surgen dificultades al no estar contemplada esta fusión en el diseño de los sistemas de información que los generan, lo cual conlleva enormes problemas en la extracción, transformación y carga de datos; otros problemas a tener en cuenta son el gran volumen de datos a manejar y la calidad de los mismos, desconocida para algunas de las fuentes de datos. El siguiente reto tiene que ver con la transformación de registros fusionados orientados a una explotación transversal en registros longitudinales, lo cual nos llevará a replantear los sistemas de información operacionales de los que provienen; finalmente el propio análisis longitudinal de bases de datos poblacionales supone unos abordajes metodológicos con los que no estamos familiarizados.

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Conexión de bases de datos de salud

datawarehouse saludLa digitalización de los datos relacionada con la salud, ha dado un gran impulso al uso secundario de estos datos con fines distintos a los de prestar atención directa a los pacientes. Este uso secundario incluye el uso de datos de salud para gestión, análisis, investigación, evaluación, calidad, salud pública, facturación, acreditación y certificación entre otros. El uso de estos datos crea nuevas oportunidades y a su vez nuevos desafíos tecnológicos, organizativos, éticos y sociales.

Hay múltiples proyectos para facilitar este uso secundario en sistemas sanitarios de características muy diversa; en esencia se trata de crear bases de datos poblacionales con la información sanitaria relevante y estructurada de cada persona con fines de investigación, gestión o facilitar el que se comparta la información resumida del paciente para facilitar la coordinación asistencial o acceda a la misma por propio paciente.

Algunos de los proyectos son parciales en cuanto al territorio o corresponden a proyectos de investigación en red. Estas son algunas de las iniciativas de ámbito nacional:

En USA, los NIH cuentan con iniciativas como la base de datos clínica para investigaciónconexión de registros en el NCHS que incluye múltiples bases de datos de los NIH.

En Francia, la base de datos SNIIRAM incluye información de la bases de datos de la seguridad social, reembolso de gastos, consumo de fármacos, altas hospitalarias y mortalidad; dada su complejidad, se ha creado una muestra más fácil de manejar con una cohorte de 20 años con los datos de seguridad social de 780.000 personas.

En Inglaterra, tras la experiencia del proyecto cara.data,  las bases de datos centralizadas para uso secundario están gestionadas por NHS Digital.

Los países nórdicos tienen una larga trayectoria en la conexión de registros, experiencia generada básicamente a partir de los registros específicos y los de actividad hospitalaria, a los que partiendo de un identificador común, se han ido conectando con datos de urgencias, consumo de medicamentos, atención primaria, mortalidad y múltiples encuestas y registros.

En cuanto a las soluciones tecnológicas hay distintos planteamientos, entre los que encontramos datawarehouse único, conexión de data mart o incluso registros independientes federados. Igualmente son distintas las estrategias de gobernanza, de accesibilidad y seguridad, las cuales deberán ser equivalentes en los 28 Estados miembros de la Unión Europea el 25 de mayo de 2018 con la entrada en vigor del nuevo  Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

Actualización 07/11/2017 sobre enlace de registros sanitarios y de población:

El proceso de digitalización, los avances en tecnologías de la información y métodos estadísticos han supuesto un gran avance en el uso secundario de datos sanitarios, tanto con finalidad de investigación como de gestión.

La conexión de distintos registros a nivel de cada persona, aumenta de una forma importante las capacidades del análisis de la información, al permitir unir datos de una persona existentes en registros y sistemas de información diversos; esto comporta importantes desafíos éticos, sociales o legales que no vamos a abordar aquí, pues nos centraremos en los aspectos técnicos de la conexión entre registros sanitarios y registros del ámbito de la estadística pública.

El enlace de cada registro individual se puede realizar con métodos determinísticos o probabilísticos. Con los métodos determinísticos el enlace se produce si coinciden plenamente el identificador o un grupo de identificadores entre las bases de datos. Con los métodos probabilísticos se calcula la probabilidad de que dos registros pertenezcan a la misma unidad de identificación, utilizando varias partes de información.

Algunos países cuentan con un identificador único de cada persona desde su nacimiento. Es el caso de Dinamarca con el Civil Personal Register o Suecia con el Personal Identity Number; de esta forma se facilitan los cruces entre los registros sanitarios y los de población. En el registro danés se estima un subregistro del 0.3%, mientras que en el sueco, el subregistro es menor del 0.1% de los nacidos, y la sobreestimación del 0.1% en personas de países nórdicos y del 4-8% de personas de otros orígenes.

En ausencia de un identificador único de propósito general, es importante al menos disponer de un identificador único a efectos sanitarios. Su propia existencia y amplitud de cobertura va a estar condicionado por aspectos legales, y además, por la propia configuración del sistema sanitario de cada país.

En Canadá se dispone de un identificador sanitario único por provincia, el Health Insurance Numbers (HINs). Usando una conexión de registros con una aproximación determinista jerárquica, obtuvieron los mismos resultados de conexión a nivel provincial entre el censo y registro de altas hospitalarias, usando el HIN o la fecha de nacimiento, el sexo y el código postal. El 80% de las altas hospitalarias fueron enlazadas con sus datos censales; los mejores resultados se obtuvieron en las personas de mayor edad y bajos ingresos y los peores en las edades más tempranas.

En Australia, The Population Health Research Network (PHRN) es la infraestructura de conexión de registros, usando el  Medicare number in Australia o la combinación de nombre, dirección postal, fecha de nacimiento y sexo. La conexión probabilística da unos falsos positivos menores del 0.5%.

En el Reino Unido, la conexión de la muestra del Longitudinal Study y el National Health Service Central Register (NHSCR) ha mostrado la calidad de los datos de los registros sanitarios; el 95,7% de la población censada aparecía en el mismo ámbito geográfico que la población de los registros sanitarios, en los que no aparecía el 0,5% de la población censal.

En Francia, están conectadas con un identificador común las bases de datos incluidas en el Système national d’information inter-régimes de l’assurance maladie SNIIR-AM; la conexión con otros ficheros de pacientes debe ser probabilística. Los estudios de validación de conexión de registros sanitarios con poblacionales en USA, muestran cómo es posible la conexión incluso con información incompleta, siendo en estos casos preferible la conexión probabilística que da buenos resultados.

La comparación de ambos métodos de enlace da unos resultados similares, aunque el probabilístico es el más adaptado para su uso general, especialmente si se trata de grandes bases de datos.

Desafios éticos del Big data

Hal-9000-eye

(Este artículo fué publicado inicialmente en el blog El imposible intermedio, un blog de derivas (bio)éticas entre soluciones imposibles y tal vez perfectas a propuestas intermedias y quizás posibles. En ese blog se publican contenidos elaborados por los alumnos del Experto en Bioética de la Escuela Andaluza de Salud Pública)

Tengo miedo… Tengo miedo Dave… Dave… mi cabeza se va. 

Podrían ser las últimas palabras de alguien en su lecho de muerte, pero no, son las palabras del ordenador HAL 9000 de la nave Discovery en su viaje a Júpiter, inmediatamente antes de ….dejar de funcionar.

Estoy hablando de 2001 Una odisea en el espacio, excelentemente analizada en el blog Cine y Psicología, referente en el cine en el que la rebelión de las máquinas adquiere protagonismo. En el año del estreno de la película, 1968, las máquinas no eran sentidas como una amenaza para la humanidad, atemorizada por los efectos de un posible desastre nuclear. Fue precisamente por aquella época cuando se desarrollaron tanto la bioética como la evaluación de tecnologías sanitarias, disciplinas que no tenían entre sus prioridades analizar la efectividad de incorporación de robots en la atención sanitaria o el análisis ético de las decisiones de máquinas como Hal 9000; para ambas disciplinas, algoritmos y máquinas complejas son hoy materia de estudio.

En su momento Hal 9000 era un producto de la ciencia ficción; pero ¿Que sería necesario para que Hal 9000 pudiera ser una realidad?

En principio sería necesario que las máquinas tuviesen capacidad de generar e intercambiar autónomamente datos entre ellas, mediante conexión de internet; es lo que hoy llamamos el internet de las cosas. En segundo lugar, sería necesario el almacenamiento, procesamiento y análisis de grandes volúmenes de datos que analizados con los algoritmos adecuados, nos pudieran ayudar a tomar decisiones; es lo que llamamos big data. En tercer lugar, sería necesario que las máquinas fuesen capaces de percibir lo que ocurre en su entorno y llevar a cabo acciones para maximizar sus posibilidades de éxito en alcanzar su objetivo, tomando decisiones con la información de contexto y los algoritmos que se les suministremos; es lo que llamamos machine learning.

Estos tres elemento son ya una realidad, no una historia de ciencia ficción, y es previsible que tengan un gran impacto en el ámbito sanitario, con especial incidencia en lo relacionado con el pronóstico, el diagnóstico por imagen y anatomía patológica y la precisión en el diagnóstico clínico. Para que el avance tecnológico pueda ser posible, es necesario en estos momentos avanzar en el big data; es preciso conseguir los datos suministrados generosamente ¿? por millones de pacientes, para a partir de ellos, construir algoritmos que hipotéticamente redundarán en beneficio de los propios pacientes. Así pues, cada vez utilizaremos más algoritmos para automatizar decisiones sanitarias, y como alguien ha indicado,  es necesario que sus resoluciones no solo sean correctas, sino también justas.

Las decisiones que se tomen hoy, tendrán consecuencias distintas según los valores morales de los que partamos.Es por ello por lo que surge la necesidad del análisis ético del impacto del big data en todos los ámbitos sociales, y especialmente en el sanitario. Por una parte hay que abordar los desafíos en la prestación de atención a los pacientes que pueden surgir en la gestión de la información de la historia clínica electrónica; pero estos son de pequeño calado en comparación con los derivados del previsible uso de estas bases de datos para generar nuevo conocimiento, generar algoritmos de ayuda a la toma de decisiones y su incorporación a procesos automatizados.

Se han publicado varios documento de interés al respecto. Entre ellos, y no exclusivos,  tenemos el Documento sobre bioética y Big Data de salud: explotación y comercialización de los datos. Este documento del Grupo de Opinión del Observatori de Bioètica i Dret de la Universitat de Barcelona, se elaboró para dar respuesta al proyecto VISC+ (Más Valor a la Información de Salud en Cataluña), y analiza los problemas derivados de: 1) las posibles vulneraciones de los derechos de los ciudadanos y 2) la falta de transparencia y debate público informado, en una cuestión en la que subyace el tráfico de datos personales, reutilizados con fines distintos al tratamiento médico directamente  recibido por el paciente de los usuarios de la sanidad pública. Sus recomendaciones no obstante son más amplias, y abordan desde aspectos culturales, a las limitaciones de la anonimización de los datos, la colaboración público-privado o los procesos de información y debate ciudadano en la toma de decisiones por parte de los poderes públicos.

Otro documento interesante es Perspectives on Big Data, Ethics, and Society  del Council for Big Data Ethics and Society, resume los encuentros y discusiones que este grupo ha llevado a cabo en los dos últimos años. El documento describe los problemas éticos planteados por la agregación de datos biomédicos y su reutilización, en aspectos cómo privacidad, consentimiento informado, profesionalismo, relaciones de poder y gobierno ético de las plataformas Big Data. Establece recomendaciones a nivel político, formativo y de desarrollo de cultura ética, así como líneas de investigación para responder a preguntas concretas.

De gran interés es el Preliminary Draft Report of the International Bioethics Committee of UNESCO  (IBC) on Big data and Health. El informe detalla los desafíos que supone el big data en aspectos como:

  • Autonomía: Los mecanismos tradicionales de consentimiento informado y disociación o anonimización de datos, parecen insuficientes para garantizar la autonomía de las personas.
  • Privacidad y Confidencialidad: Las personas son cada vez más trasparentes, mientras que el entorno tecnológico es cada vez más opaco, especialmente respecto a sus algoritmos.
  • Propiedad de los datos: Una de las cuestiones tratadas en el documento del grupo de la Universidad de Barcelona arriba citado.
  • Justicia: Brecha digital, Beneficios compartidos, No discriminación, Sostenibilidad energética y medioambiental.
  • Investigación: Investigación con datos sanitarios en el ámbito tecnológico, uso de datos sin finalidad comercial en el ámbito universitario que acaban en el sector empresarial, reidentificación de datos anonimizados.

El artículo Are Research Ethics Obsolete In The Era Of Big Data?  tiene un planteamiento diferente a los anteriores, y se pregunta si realmente habrá preocupación ética por los datos en un futuro, en el que las personas crecieron en un mundo digital en el que han compartido su vida. Por otra parte hay que tener presente que ya vamos teniendo resultados concretos en la investigación con big data, en ámbitos como el de las enfermedades raras, los efectos adversos de los medicamentos o la propia investigación clínica o genética; incluso el uso de esta metodología puede afectar al paradigma vigente de evidencia científica. 

Nos encontramos pues ante un desafío, en el que habrá que encontrar un equilibrio entre las bondades de la investigación biomédica con big data y la seguridad y privacidad de las personas.

Estadísticas de Redes Sociales y Salud

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEs un hecho evidente que a medida que aumenta el uso de las redes sociales aumenta su uso en relación con la salud. Igualmente aumentan los estudios realizados por consultoras, empresas de marketing, laboratorios (en ocasiones bajo el paraguas de institutos o fundaciones) y administraciones públicas. A pesar de ello no resulta fácil una cuantificación del fenómeno dada la diversidad de fuentes y su distinta metodología.

En general las definiciones usadas de lo que es un usuario de Internet o red social no son comparables, y utilizan una población de edad distinta en función del aspecto que se quiera destacar. La forma de obtención de los datos es igualmente desigual (on line, telefónicamente, en la calle etc) y afecta igualmente a los resultados. La presentación de los datos tampoco es neutra según lo que se quiera magnificar (número absoluto, porcentaje, referencia poblacional etc). Es importante igualmente la transparencia en cuanto a la financiación del trabajo.

Para el análisis de las redes sociales en relación con la salud en nuestro medio, un marco de referencia obligado es el que nos dan tres grandes encuestas nacionales, que dan información de contexto y que podremos completar con los resultados en general más específicos de otro tipo de estudios. Se trata de:

  • Los ciudadanos ante la e-sanidad, estudio de Red.es realizado en julio de 2011 en mayores de 16 años mediante encuesta telefónica a 5.500 personas.
  • El Barómetro sanitario del CIS y Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad realizado entre marzo y noviembre de 2012 en mayores de 18 años mediante rutas aleatorias a 7.800 personas, y
  • Barómetro CIS de mayo de 2013 en mayores de 18 años mediante rutas aleatorias a 2.500 personas.

Uso de Internet y redes sociales.

La información más reciente la tenemos con el Barómetro del CIS, referido a la población mayor de 18 años, indicándonos que de esta población, el 67,2% había utilizado Internet en los últimos 12 meses, el 58% usaba Internet para buscar información en Internet y el 39% usaba las redes sociales.

La información más completa sin embargo es la que nos da el estudio de Red.es (datos no comparables) en el que en la población estudiada el 62% era usuaria habitual de Internet, el 52% buscaba allí información y el 21% usaba redes sociales. Los servicios más usado entre los usuarios de Internet fueron: búsqueda de información (83%) y correo electrónico (66%), descendiendo considerablemente para el uso de redes sociales (34%) y siendo marginal para la gestión de un de blog o página web personal (0.7%).

Uso de Internet y salud.

La principal fuente de información que usa la población sobre salud son los profesionales sanitarios (médicos y otros profesionales 88% y farmacéuticos 62%). Los medios de comunicación tradicionales y familiares y amigos ocupan una posición intermedia (54% y 49%), mientras que Internet ocupa la última posición ( 30%).

Las fuentes de mayor confianza son los profesionales sanitarios (8.4 y 7,4). Los medios de comunicación y el entorno personal ofrecen una confianza limitada (no llegan a 5) mientras que Internet es lo menos valorado (3.8, mayor entre los que lo usan, 4.4, frente a los que no lo usan, 2.4)

El Barómetro Sanitario de 2012 indicaba igualmente que cuando se toma un medicamento, la principal fuente de información son los profesionales sanitarios (médico para el 88%, farmacéutico el 36% y enfermero el 10%) y la información del prospecto (30%). Familiares o amigos, Internet o autoridades sanitarias no llegan cada uno al 4%. Internet no ofrece confianza para la compra de medicamentos: el 97% no los ha comprado nunca allí.

Volviendo al estudio de Red.es, el uso de Internet para obtener información sobre temas de salud es menor en el medio rural, mayor en mujeres que en hombres, y muy desigual por edad, con un uso del 44% entre los 16 y 44 años y del 5% en los mayores de 65. Las personas que dicen tener un buen nivel de salud (jóvenes) confían más en esta información (3.9) que los que tienen un peor estado de salud (mayores) (2.3). Hablamos de un perfil caracterizado por mujeres de 35 a 49 años.

Los internautas buscan fundamentalmente información sobre enfermedades (40%) seguido a bastante distancia por información sobre nutrición, alimentación y estilos de vida e información sobre medicamentos (16%).. El menor interés lo ocupan la información sobre instituciones y centros sanitarios, prevención y promoción de la salud y medicinas alternativas (menor del 4% cada categoría). Las mujeres usuarias son mayores para cada categoría, y especialmente en las medicinas alternativas.

¿Donde se busca información sobre salud?.

La información sobre salud es buscada mayoritariamente (59%) en portales no sanitarios relacionadas con empresas de productos de alimentación o deporte, canales de televisión, etc. Prima la confianza en el producto más que la confianza en la información sanitaria.

Los portales de instituciones y centros sanitarios públicos y las de publicaciones científicas sanitarias son consultados por el 41,4% y 38,1% respectivamente, mientras que el nivel de uso es más bajo en webs de empresas e instituciones privadas (22%), asociaciones de pacientes (17%) y redes sociales (13%).

El nivel de uso no va asociado a la confianza que se tiene en la fuente, inspirando mucha o bastante confianza los portales de instituciones y centros sanitarios públicos y los de publicaciones científicas sanitarias (el 45,9% y 45,8%). La confianza baja hasta valores próximos al 30% para los portales de empresas e instituciones privadas y los de empresas no sanitarias, hasta el 25% para las asociaciones de pacientes, otorgándose el menor nivel de confianza a las redes sociales (7%).

Aunque el 17% de los usuarios no encuentran barrearas para el uso de información sanitaria en Internet, para el 54% de los usuarios la principal barrera es el desconocimiento de la fiabilidad de la información que se consulta, mientras que para el 29% es el riesgo de una interpretación errónea de la información.

Están más preocupados por la calidad y uso correcto de la información los internautas de edad media baja, con niveles de estudios y clase social elevados, en definitiva los mejores conocedores del medio.

Videojuegos y aplicaciones para moviles.

El estudio de Red.es aborda otros temas de salud electrónica, de los que hemos seleccionado los más relacionados con actividades sociales en red: Videojuegos y aplicaciones.

El 50% de la población conoce la existencia de videojuegos para el cuidado de la salud o usos terapéuticos, mientras que el 12% conocía la existencia de aplicaciones para móviles par aguardar o gestionar información sobre la salud. El conocimiento es mayor en los más jóvenes y en los de mayor nivel de estudios y clase social .

El uso de estos dispositivos relacionados con la salud ha sido del 16% para los videojuegos y el 2.2% para los programas para moviles, aunque su valoración acerca de su utilidad para el cuidado de la salud es baja: son considerados poco o nada útiles los videojuegos para el 18% y las aplicaciones móviles para el 16 %. Comparativamente, la teleasistencia es considerada poco o nada útil sólo para 1%.  Son considerados más útiles por las personas jóvenes, sanas y usuarios de estas herramientas.

Redes Sociales.

El 4% de la población usa las redes sociales como fuente de información y consulta sobre salud, siendo Wikipedia la más usada (72%), seguida de Factbook (35%), Youtube (31%) y Twitter (13%).
La edad de los usuarios es de 25 a 49 años, y Wikipedia es la que dá más confianza: con mucha o bastante confianza para 36%.
El motivo fundamental de uso es aclarar dudas sobre algún tema específico y recibir consejo y comprensión de personas con el mismo problema, especialmente en las personas que no gozan de buena salud; el porcentaje sobre autocuidados es pequeño

Relación médico – paciente e Internet.

El 65% de los usuarios de Internet búsca información sobre salud en internet antes de la cita médica (30%) o después (55%). De estos, el 21% comparte la información con el médico.
El 76% de los que buscan información considera que el hecho de buscar información por su cuenta no influye en la relación médico paciente, mientras que el 16% cree que mejora y el 5% que empeora.

Los pacientes crónicos dependientes, así como las personas que ejercen el rol de cuidadores son quienes más amplían la información sanitaria en la red tras la asistencia a una consulta médica.

En cuanto a otras formas de relacionarse con su médico, al 73% de los internautas les gustaría que su médico les recomendase sitios de internet relacionados con su problema de salud, el 72% valoraría positivamente que su medico tuviese un blog o web profesional sobre consejos sanitarios y el 63% que se pudiera comunicar por correo electrónico. Sin embargo el 51% está en contra de utilizar las redes sociales para interactuar con su medico. Los internautas más jóvenes y con mejor salud están más predispuestos a introducir estas formas de comunicación

De estos datos se desprende que el uso de Internet y redes sociales por la población no está incorporado de forma generalizada en la atención sanitaria aunque el número de usuarios es ya suficientemente importante como para que exista una casuística y variedad de utilidades importante.

Internet y las redes sociales se perfilan como un recurso más en la atención sanitaria y ofrece oportunidades de comunicación entre pacientes y estos con los profesionales sanitarios.

Se vislumbra igualmente un nuevo escenario de desigualdades en salud, no solo por la brecha digital asociada a la edad sino al nivel educativo y social, con desigualdad no sólo en el acceso sino a la valoración correcta de la información.

Gobierno Abierto, Transparencia y Open Data

La semana pasada he coordinado el curso “Modernización de la gestión pública local: los portales de transparencia” organizado por el INAP en colaboración con la Diputación Provincial de Cádiz. El objetivo del curso era “Adquirir los conocimientos teóricos y prácticos con una perspectiva nacional e internacional que permitan aplicar eficazmente las nuevas leyes de información y transparencia que se están elaborando en nuestro país, mediante presentaciones teóricas y prácticas, debates y trabajos en grupo”.

La mitad de los alumnos procedían de distintos departamentos de la Diputación de Cádiz y la otra mitad eran mayoritariamente Secretarios e Interventores de municipios gaditanos. Como en tantas otras ocasiones, ha sido un placer compartir inquietudes y debatir temas de modernización de la administración pública con profesionales altamente cualificados y comprometidos con el servicio público, que desarrollan su trabajo en situaciones especialmente complicadas como son las derivadas de la situación económica de la administración local o las dificultades propias del ámbito político municipal.

El primer día del curso traté el tema del gobierno abierto; el material documental que les recomendé fue el siguiente:

Les recomendé estos videos:

Mi presentación abordó inicialmente los tres elementos que considero que están propiciando el avance sobre gobierno abierto: El desarrollo de la Web 2.0, la evolución de la administración pública y el debate y movimientos cívicos sobre la crisis de la democracia. Esta es la presentación del inicio y la parte referida a la web 2.0:

En esta presentación se tratan las reformas de la administración pública y la crisis de la democracia:

Posteriormente traté los aspectos conceptuales del gobierno abierto así como sus elementos: Transparencia, participación y colaboración.

Finalmente traté los pasos a dar en el desarrollo del gobierno abierto, algunos planteamientos que se han hecho para evaluar la madurez de las iniciativas de gobierno abierto, revisión de experiencias más destacadas y recursos para estar bien informados sobre este tema:

Los aspectos relacionados con la Ley de Transparencia fueron tratados por Emilio Guichot Reina, Profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla; Severiano Fernández Ramos, Catedrático de Derecho Administrativo de la  Universidad de Cádiz trató sobre Transparencia y Admon Local; Manuel Sánchez de Diego, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de Coalición pro acceso habló sobre Transparencia y sociedad, mientras que Open Data fue tratado por Olga Quirós, Vicesecretaria General ASEDIE Asociación Multisectorial de la Información

En la parte final del curso los alumnos revisaron el nivel de transparencia de sus intituciones usando los criterios de evaluación de Transparencia Internacional y revisaron los portales de open Data más destacados.

Datos y Salud Pública

Se ha publicado “CDC’s Vision for Public Health Surveillance in the 21th Century”.  Es el resultado de los debates que han mantenido sobre la vigilancia en salud pública para este siglo, que como viene siendo habitual, será el documento de referencia al menos para las dos próximas décadas con impacto a nivel mundial dado el liderazgo de esa institución.

Uno de los 6 apartados de la publicación se titula “Datos para vigilancia en salud pública: Aspectos legales, políticos, éticos, reguladores, y prácticos”; con respecto a trabajos anteriores, en este se le da más énfasis a los aspectos  éticos y jurídicos que a los tecnológicos. Partiendo del esquema y contenido original, he incorporado reflexiones propias y contenidos adaptados a nuestro medio; en este artículo por tanto están mezclados contenidos del original con aportaciones mias y espero que contribuya al debate que es necesario se abra en nuestro país.

Aunque el informe se refiere a datos para la vigilancia de la salud pública, creo que es ampliable a la salud pública en su conjunto. Estos datos pueden ser recogidos con fines específicos de salud pública o con otros propósitos, recogidos por otros ámbitos de la administración sanitaria u otras administraciones con fines estadísticos  (estadísticas vitales) o administrativos.

Algunos datos se pueden usar sin restricción mientras que otros tienen limitaciones en su uso por motivos de confidencialidad, privacidad o seguridad nacional. Los datos que no tienen identificación de la persona no tienen limitaciones en su uso. Los datos con identificación personal sólo pueden ser compartidos si hay una norma legal que así lo establezca.

El uso de información procedente de varias fuentes nos da una visón más completa que la que nos puede dar una sola, y el uso de datos para fines múltiples es más efectivo que el uso único, lo que muestra la necesidad de colaboración entre distintos organismos para compartir estos datos.

Los datos se comparten entre organismos en función de:

  1. La base legal por la que los datos son recogidos y cedidos.
  2. La disponibilidad de recursos para poner los datos disponibles en un formato adecuado.
  3.  La buena voluntad de sus “propietarios” para que sean usados.

Visión

Todos los datos potencialmente relevantes para la vigilancia en salud pública deben: ser armonizados con modelos de datos definidos, ser interoperables, estar disponibles fácilmente por el máximo número de usuarios, y ser oportunos en el tiempo, garantizándose además el derecho de confidencialidad y cumpliéndose el deber de secreto por quienes acceden a los mismos.

Desafíos

Existen limitaciones legales para compartir ciertos datos a los que en ocasiones se une el temor de sus responsables a que se haga un uso inapropiado de los mismos por desconocimiento legal o técnico. En ocasiones no los comparten por razones políticas o históricas o por temor a perder poder e influencia al compartir unos datos que consideran son muy valiosos.

a) Limitaciones legales, reguladoras, y éticas

Existe un amplio desarrollo legislativo que afecta a los datos usados en salud pública:  Ley Orgánica de Protección de Datos de carácter Personal y su Reglamento, Ley de la Función Estadística Pública, Ley Básica de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Clínica, Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud y la propia  Ley General de Salud Pública. A ello hay que añadir el Esquema Nacional de Seguridad y el Esquema Nacional de Interoperabilidad.

Estas normas en términos generales son coherentes con las de países de nuestro entorno, excepto en el derecho de acceso a los datos regidos por la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, al carecer de una Ley de Transparencia, cuya aprobación es posible que tenga un  importante impacto en salud pública.

Además de las limitaciones legales es preciso tener en cuenta consideraciones de tipo ético; un bien común como la salud de la población puede entrar en conflicto con derechos individuales y colectivos, lo que nos lleva a un proceso de deliberación. Este debate tiene ciertas particularidades en el ámbito de la salud pública respecto al ámbito asistencial, pues al desarrollarse la salud pública fundamentalmente en el ámbito público, este debate está mas próximo a la ética en la administración pública que a la bioética. Además, la intimidad y el bien común se ven de forma distinta según se trate de investigación en salud pública o de toma de decisiones por ejemplo en crisis en salud pública. Los investigadores han mostrado su inquietud por las crecientes restricciones en el uso de datos de carácter personal, pero deben de entender los elementos que forman parte del debate para encontrar soluciones legal y éticamente aceptables, entre las que la agregación de datos no puede ser la única alternativa.

El debate y difusión de guías éticas en el tratamiento de los datos de salud pública es un buen camino, así como el estudio de caos en los que se solucionan los conflictos; es el caso de respuesta institucional al cruce de registros en Suecia o el acceso a datos estadísticos protegidos para un estudio concreto en Bélgica y otros países europeos.

 b) Barreras administrativas

Las barreras son distintas según sea el usuario de estos datos (ciudadanos, desarrolladores de aplicaciones, profesionales de salud pública, investigadores etc.). Las hay por motivos de seguridad, formato, requisitos de programas propietarios, disponibilidad de recursos necesarios para la difusión,  etc, pero una barrera importante es la cultural: sentimiento de “propiedad” de los datos.

Aunque se suelen tener en cuanta los recursos necesarios para la captura, depuración y análisis de datos, no lo son tanto los necesarios para ponerlos a disposición de los usuarios, sobretodo si no está reconocido el derecho de acceso o la transparencia no es una prioridad para la organización. Se espera que el movimiento open data y sus estándares  tenga un impacto importante en la disponibilidad y uso de los datos de salud pública.

La depuración de los datos y por tanto su calidad tiene costes que además afectan a la oportunidad de los mismos; en ocasiones son esgrimidos como excusa para su difusión y uso. Su importancia es distinta según sus usos: mientras que para la toma de decisiones rápidas prima la oportunidad con respecto a la depuración de datos,  para las actuaciones no tan inmediatas la depuración es más laboriosa y el intervalo para disponer de los mismos es mayor. En las políticas de opendata hay igualmente dos planteamientos: algunos gobiernos liberan gran cantidad de datos aunque no estén depurados (son sus usuarios los que harán este trabajo) mientras que otros liberan menos datos paro más depurados; lo fundamental es que los metadatos estén debidamente informados y contengan la información pertinente en cuanto a la calidad.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la necesidad de que las organizaciones sean capaces de establecer acuerdos y alianzas con otras organizaciones para un uso compartido de los datos. Los convenios para el tratamiento de los datos de defunciones son un antecedente importante en España y la disponibilidad de Unidades Estadísticas una oportunidad en la que es preciso  avanzar.

c) Incompatibilidad de los datos.

Pueden surgir dificultades al compartir los datos por incompatibilidad de códigos, formatos, definiciones y métodos de obtención o almacenamiento. Es por ello por lo que es preciso garantizar la interoperabilidad cuya dificultad aumenta desde la técnica  a la semántica u organizativa.

La interoperabilidad implica dedicar recursos para transformar los datos o documentar los metadatos, que indiquen por ejemplo los cambios que pueden afectar al análisis de series temporales.

d) Guías de uso

Las normas aplicables a las tecnologías para el tratamiento de datos están más desarrolladas que los requisitos funcionales y organizativos de los mismos. Hay aportaciones muy interesantes que revisan los aspectos normativos en España, pero es preciso avanzar en el desarrollo de guías; el documento CDC/ATSDR Policy on Releasing and Sharing Data es una referencia interesante, pero necesitamos guías propias así como documentos que resuman las normas y procedimientos específicos en el ámbito de la salud pública del tipo del elaborado por los CDC para el cumplimiento del la Freedom of Information Act (FOIA).

Oportunidades.

A pesar de las limitaciones señaladas, los servicios de salud pública comparten datos tanto propios como de otros organismos, gracias a procedimientos como: 1) eliminando los datos identificativos de forma reversible o irreversible, 2) agrupando los datos de forma que cumplen los requisitos de intimidad y 3) estableciendo acuerdos entre organismos para el tratamiento de los datos.

En España es habitual la eliminación de datos de carácter personal y la agrupación de datos, siendo el ámbito de acuerdos y alianzas por el que a mi juicio es preciso avanzar; la experiencia de colaboración entre los servicios de salud pública y el sistema estadístico público es desigual, pero sin duda el camino por el que hay que avanzar. Las propias dificultades económicas están propiciando que los órganos estadísticos tiendan al cruce de información con los registros administrativos para hacer más eficiente la obtención de la información. El artículo cita a acuerdos en USA sobre el acceso a estadísticas vitales, cruce de registros de estadísticas vitales y encuestas de salud, encuestas de usos múltiples, etc

Otra aspecto de la colaboración institucional sería el llegar a acuerdos para que en aquellas situaciones en las que es preciso dar consentimiento para el uso de la información, se incluya el consentimiento para su uso en salud pública.

Parte de los datos utilizados en salud pública parten ya de estándares desde su recogida, pero es preciso definir unos estándares para los formatos de los datos, sus atributos, códigos y sus métodos. Especial atención habrá que tener respecto a la interoperabilidad semántica (SNOMED) y organizativa.

Conclusión.

Me ha gustado que el artículo concluya con un fragmento del CDC/ATSDR Policy on Releasing and Sharing Data:

“El CDC cree que la salud pública y el avance científico avanzan más cuando los datos son distribuidos o compartidos con otros organismos de salud pública, investigadores académicos o privados de una forma abierta, oportuna y adecuada. El interés público, que incluye la difusión oportuna de la información para su análisis adicional,  es superior al que los científicos puedan tener sobre la propiedad de los datos adquiridos o generados con fondos federales. Estos datos son de hecho propiedad del gobierno federal y por tanto pertenecen a los ciudadanos de los Estados Unidos”.

La Ley de Transparencia en el ámbito sanitario

La Ley de Transparencia tendrá un importante efecto en la administración sanitaria aunque se mantengan las limitaciones del anteproyecto.

Esperemos que al menos sirva para aclarar términos pues en ocasiones hemos escuchado a responsables sanitarios referirse a medidas de transparencia por el hecho de facilitar el acceso electrónico a los datos de su propia historia de salud digital. Para clarificar términos y situaciones, me ha resultado muy clarificadora la diferenciación entre:

  • Transparencia activa: Obligación de la administración de difundir su información. Al no existir esa obligación (excepto para aspectos concretos), es una iniciativa a valorar positivamente, pero al día de hoy es graciable.
  • Transparencia pasiva: Derecho de los ciudadanos a reclamar la información que consideren oportuna. No sabemos el grado de respuesta a las solicitudes sobre datos sanitarios, pero en general el nivel de respuesta a este tipo de solicitudes es bajo. Un estudio publicado en 2005 mostró que en España el 62% de las solicitudes de información no tuvieron respuesta y sólo una de cada cuatro recibidas eran adecuadas. Activistas pro transparencia han creado un portal para solicitar información a las administraciones públicas y avanzar en este derecho denunciando las administraciones no transparentes.
  • Transparencia Participativa: Obligación de la administración de difundir los datos brutos para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho de reutilizarlos para generar valor (puede ser económico, conocimiento-investigación, mejora servicios públicos, valor democrático etc). Este es el ámbito de los portales open data de reutilización de la información pública, todavía esqueléticos pero de enorme potencial. En el ámbito sanitario las iniciativas más importantes son las del Reino Unido y USA.


(El video es my largo pero merece la pena: The Community Health Data Initiative is launched in a Forum at the Institute of Medicine, Washington, D.C. – June 2, 2010. )

Aunque el acceso a la información en España no es homologable a los países de nuestro entorno, tenemos normativa que afecta a la transparencia y acceso a datos sanitarios. La Ley de Procedimiento Administrativo establece que podemos solicitar información siempre que seamos parte interesada en un procedimiento. La ley de autonomía del paciente y documentación clínica regula los derechos de los pacientes relativos a su la información asistencial y el derecho de la población a recibir cierta información epidemiológica; con respecto al SNS establece el derecho a recibir información sobre los servicios y unidades asistenciales disponibles, su calidad, los requisitos de acceso e información para elegir médico y centro.

Está establecido igualmente el derecho a recibir y acceder a información ambiental, ámbito en el que la norma es más clara y vinculante consecuencia de transposición de la directiva europea. A tener en cuenta igualmente la LOPD y su desarrollo al considerar los datos de salud de alto nivel de seguridad y establece de una forma muy precisa las limitaciones en la cesión de datos.

Otros elementos a considerar son la ley de salud pública estatal que al igual que algunas autonómicas como la de Andalucía hacen grandes declaraciones de intenciones sobre transparencia y derecho a la información para finalmente remitir a lo establecido en alguna de las normas antes citadas, lo cual ha tenido pocos efectos prácticos. Las alusiones a transparencia de esas leyes, se llenarán de contenido con la ley de transparencia (de hecho el anteproyecto de la Ley general de salud pública remitía a la ley de transparencia, eliminada la referencia al paralizarse la tramitación de esta última). Otras iniciativas para una ley específica sobre transferencia en el ámbito sanitario no se han concretado.

Para valorar el impacto de esta ley en el ámbito sanitario, hemos de tener en cuenta lo siguiente:

  • El alcance de la norma afecta a la administración y servicios sanitarios de titularidad pública, departamentos universitarios, empresas públicas, agencias, fundaciones y organizaciones en las que el 50% de la titularidad sea pública. Si en el alcance se hubieran incluido como en otros países a las actividades privadas realizadas con fondos públicos (subvenciones, conciertos, convenios etc) se ampliaría su alcance de una forma notable.
  • Contempla la transparencia activa establecimiento la obligación de los organismos afectados de difundir en un portal de transparencia los datos más relevantes sobre información institucional, organizativa, de planificación, de relevancia jurídica, económico presupuestaria y estadística.
  • Contempla la transparencia pasiva: Todas las personas tienen derecho a acceder a la información pública, entendida esta  la que obre en poder de cualquiera de los sujetos incluidos en el ámbito de aplicación de la ley y que haya sido elaborada o adquirida en el ejercicio de sus funciones públicas, siempre y cuando no afecte a la seguridad nacional, la defensa, las relaciones exteriores, la seguridad pública o la prevención, investigación y sanción de los ilícitos penales, administrativos. Se establecen unos límites genéricos a este derecho que al poder interpretarlos restrictivamente pueden limitar los derechos de acceso; estos límites son imprecisos y algunos de ellos podrían limitar el acceso a aciertos datos de salud pública al poder causar perjuicio a “Los intereses económicos y comerciales”. No se entiendo muy bien como se puede causar un perjuicio a la “La protección del medio ambiente” o a “La política económica y monetaria” contemplados entre las limitaciones de acceso.
  • Se denegará el acceso a la información solicitada sobre datos especialmente protegidos en los términos de la normativa de protección de datos personales. Se podrán suministrar datos personales que no tengan la consideración de altamente protegidos si el órgano responsable considera que no se perjudica ningún derecho constitucionalmente protegido. En caso de no poderse ceder la totalidad de los datos por no estar permitido su acceso, se puede suministrar la parte no restringida de los mismos; creo que se podría haber indicado la posibilidad de anonimizar los datos.
  • Hay un grupo de excepciones que al incluirse limitan el control sobre las administraciones; se refiere a la documentación que esté en curso de elaboración o de publicación general o que tenga carácter auxiliar o de apoyo como la contenida en notas, borradores, opiniones, resúmenes, informes y comunicaciones internas o entre órganos o entidades administrativas. No podremos pedir los informes técnicos en los que se baso una decisión.
  • El proceso de solicitud ha de ser sencillo, por cualquier medio, dando los datos básicos de contacto sin necesidad de explicar para qué se quiere la información (no hace falta ser parte interesada como hasta ahora). Las tramitaciones se realizarán preferentemente por internet y el acceso a la información es gratuito (salvo coste de copias etc).
  • La solicitud debe ser resuelta en el plazo de un mes, pero si no se contesta en ese plazo hay silencio administrativo negativo, con lo que en la práctica quien no quiera dar la información simplemente no contesta, sin necesidad de dar una justificación de la negativa.
  • Se podrá interponer una reclamación ante la Agencia Estatal de Transparencia, Evaluación de las Políticas Públicas y de la Calidad de los Servicios.
  • No trata de la transparencia participativa, al estar incorporada en el decreto de reutilización de la información pública.
  • No incorpora el régimen de sanciones previstas en caso de incumplimiento ni contempla medidas para promover la cultura del principio de transparencia.

El desarrollo de la ley requerirá el establecimiento de unidades de información que centralicen esta solicites (contempladas en la ley para la Administración General del Estado) y la formación de profesionales en estos temas; Para responder a esta solicitudes será preciso igualmente revisar los sistemas de información y orientarlos a los usuarios de forma que ellos puedan obtener directamente la información sin necesidad de tener que solicitarla. Pero al margen de estos aspectos instrumentales, el mayor reto será orientar la administración pública hacia los principios del gobierno abierto.

No incluyo en este artículo el Título II de la Ley referido al Buen Gobierno.