Mis colegas y amigos y las Redes Sociales en Salud

redes sociales salud EBEEn artículos anteriores he mostrado una revisión sistemática sobre las redes sociales y la información en salud y sobre los datos d econtexto del uso de las redes sociales en realación con la salud en España. Con la finalidad de recabar ideas sobre los temas que podrían ser de interés a los asistentes a EBE sobre redes sociales en relación con la salud #saludEBE, pedí a colegas y amigos que me proporcionasen cada uno una única idea que pudiera ser de interés para el debate. Entre las personas que me han contestado hay profesionales sanitarios asistenciales y del ámbito de la salud pública, personas sanas sin relación con el mundo sanitario o tecnológico, alguna que ya tiene algún achaque, y alguna del ámbito de la comunicación.

Como tónica general todos hablaban de las redes sociales y salud en presente.

Sobre en qué centrarse, alguien foráneo al mundo sanitario, tecnológico o de la comunicación, se preguntaba claramente si estamos hablando de las redes sociales al servicio de la salud o del ámbito sanitario como espacio de desarrollo (al servicio) de las redes sociales.

Varios comentarios procedentes del ámbito no sanitario se referían a las oportunidades que ofrecen las redes sociales para acceder a la información sanitaria para mejorar la calidad de vida, dar consejos para evitar enfermedades y especialmente actuaciones ante epidemias y situaciones de crisis. Incluso había una pregunta acerca de si existe el ya clásico (y creo que superado) dilema entre costumbres saludables “analógicas” (reuniones presenciales con los amigos, paseos, etc.)y redes sociales o si coexisten ambos ámbitos.

Para algunos la preocupación estaba en la calidad de la información, la promoción de hábitos no saludables o sin fundamento y la dificultad de la población general para discernir la calidad de la información, teniendo en cuenta que la promoción de acciones no saludables suele tener más viralidad que las saludables. Alguien se preguntaba concretamente si las redes se autogestionan tanto como para marginar con el tiempo las informaciones erróneas o mal intencionadas.

Para enfatizar los buenos o malos usos de las redes sociales, alguien me envió esta presentación de @luisluque El bueno el feo y el malo”.

Un colega se preguntaba si las autoridades sanitarias deberían tener acceso a los datos que cuentan las redes sociales y que podrían ser de interés por ejemplo para la identificación y actuación ante una epidemia.

En cuanto a las redes sociales en la atención sanitaria, surgía la duda si los profesionales sanitarios perciben las redes sociales como aliados o inconvenientes. Para algún colega de Atención Primaria el que busquen información no se considera negativo, lo que molesta es la actitud de “enteraillo”, existente tanto en el mundo analógico como en el digital. Dos comentarios procedentes del perfil tecnológico mostraban inquietudes muy distintas: mientras que uno se preguntaba si era bueno buscar información antes de ir a la consulta médica, otro indicaba que le gustaría se permitiese la consulta a profesionales sanitarios a través de las redes sociales y se promoviesen asistentes virtuales para ayudar al autodiagnóstico.

Un comentario se refería a la incorporación de las redes sociales internas en las organizaciones, indicando su dificultad en las situaciones en las que la propia organización no promovía una cultura de comunicación e intercambio.

Un amigo estaba sorprendido por el hecho de que él no había percibido la presencia de la industria farmacéutica en las redes sociales, aunque le resultaba raro que no tuviesen una estrategia al respecto.

Varias personas estaban interesadas en la participación ciudadana en temas de salud, preguntándose en un caso si el sistema sanitario está preparada para una democracia más participativa, otro se preguntaba hasta qué medida las redes sociales proporcionan una oportunidad para canalizar la participación y conversación en salud, mientras que otro se preguntaba si la brecha digital no ampliará aún más las desigualdades en el ámbito de la salud.

Evidentemente estas ideas son representativas de lo que son: de los amigos y colegas que gentilmente me han contestado y a los que estoy muy agradecido y espero sirvan para ir ampliando el debate.

Hay algunos aspectos ya conocidos sobre el tema que no han salido en estas aportaciones y que creo se deben a la franja de edad de los informantes (entre 30 y 60 años). Me refiero a cuestiones como los videojuegos, apps, autocuidados o cuidado de otras personas.

Estadísticas de Redes Sociales y Salud

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEs un hecho evidente que a medida que aumenta el uso de las redes sociales aumenta su uso en relación con la salud. Igualmente aumentan los estudios realizados por consultoras, empresas de marketing, laboratorios (en ocasiones bajo el paraguas de institutos o fundaciones) y administraciones públicas. A pesar de ello no resulta fácil una cuantificación del fenómeno dada la diversidad de fuentes y su distinta metodología.

En general las definiciones usadas de lo que es un usuario de Internet o red social no son comparables, y utilizan una población de edad distinta en función del aspecto que se quiera destacar. La forma de obtención de los datos es igualmente desigual (on line, telefónicamente, en la calle etc) y afecta igualmente a los resultados. La presentación de los datos tampoco es neutra según lo que se quiera magnificar (número absoluto, porcentaje, referencia poblacional etc). Es importante igualmente la transparencia en cuanto a la financiación del trabajo.

Para el análisis de las redes sociales en relación con la salud en nuestro medio, un marco de referencia obligado es el que nos dan tres grandes encuestas nacionales, que dan información de contexto y que podremos completar con los resultados en general más específicos de otro tipo de estudios. Se trata de:

  • Los ciudadanos ante la e-sanidad, estudio de Red.es realizado en julio de 2011 en mayores de 16 años mediante encuesta telefónica a 5.500 personas.
  • El Barómetro sanitario del CIS y Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad realizado entre marzo y noviembre de 2012 en mayores de 18 años mediante rutas aleatorias a 7.800 personas, y
  • Barómetro CIS de mayo de 2013 en mayores de 18 años mediante rutas aleatorias a 2.500 personas.

Uso de Internet y redes sociales.

La información más reciente la tenemos con el Barómetro del CIS, referido a la población mayor de 18 años, indicándonos que de esta población, el 67,2% había utilizado Internet en los últimos 12 meses, el 58% usaba Internet para buscar información en Internet y el 39% usaba las redes sociales.

La información más completa sin embargo es la que nos da el estudio de Red.es (datos no comparables) en el que en la población estudiada el 62% era usuaria habitual de Internet, el 52% buscaba allí información y el 21% usaba redes sociales. Los servicios más usado entre los usuarios de Internet fueron: búsqueda de información (83%) y correo electrónico (66%), descendiendo considerablemente para el uso de redes sociales (34%) y siendo marginal para la gestión de un de blog o página web personal (0.7%).

Uso de Internet y salud.

La principal fuente de información que usa la población sobre salud son los profesionales sanitarios (médicos y otros profesionales 88% y farmacéuticos 62%). Los medios de comunicación tradicionales y familiares y amigos ocupan una posición intermedia (54% y 49%), mientras que Internet ocupa la última posición ( 30%).

Las fuentes de mayor confianza son los profesionales sanitarios (8.4 y 7,4). Los medios de comunicación y el entorno personal ofrecen una confianza limitada (no llegan a 5) mientras que Internet es lo menos valorado (3.8, mayor entre los que lo usan, 4.4, frente a los que no lo usan, 2.4)

El Barómetro Sanitario de 2012 indicaba igualmente que cuando se toma un medicamento, la principal fuente de información son los profesionales sanitarios (médico para el 88%, farmacéutico el 36% y enfermero el 10%) y la información del prospecto (30%). Familiares o amigos, Internet o autoridades sanitarias no llegan cada uno al 4%. Internet no ofrece confianza para la compra de medicamentos: el 97% no los ha comprado nunca allí.

Volviendo al estudio de Red.es, el uso de Internet para obtener información sobre temas de salud es menor en el medio rural, mayor en mujeres que en hombres, y muy desigual por edad, con un uso del 44% entre los 16 y 44 años y del 5% en los mayores de 65. Las personas que dicen tener un buen nivel de salud (jóvenes) confían más en esta información (3.9) que los que tienen un peor estado de salud (mayores) (2.3). Hablamos de un perfil caracterizado por mujeres de 35 a 49 años.

Los internautas buscan fundamentalmente información sobre enfermedades (40%) seguido a bastante distancia por información sobre nutrición, alimentación y estilos de vida e información sobre medicamentos (16%).. El menor interés lo ocupan la información sobre instituciones y centros sanitarios, prevención y promoción de la salud y medicinas alternativas (menor del 4% cada categoría). Las mujeres usuarias son mayores para cada categoría, y especialmente en las medicinas alternativas.

¿Donde se busca información sobre salud?.

La información sobre salud es buscada mayoritariamente (59%) en portales no sanitarios relacionadas con empresas de productos de alimentación o deporte, canales de televisión, etc. Prima la confianza en el producto más que la confianza en la información sanitaria.

Los portales de instituciones y centros sanitarios públicos y las de publicaciones científicas sanitarias son consultados por el 41,4% y 38,1% respectivamente, mientras que el nivel de uso es más bajo en webs de empresas e instituciones privadas (22%), asociaciones de pacientes (17%) y redes sociales (13%).

El nivel de uso no va asociado a la confianza que se tiene en la fuente, inspirando mucha o bastante confianza los portales de instituciones y centros sanitarios públicos y los de publicaciones científicas sanitarias (el 45,9% y 45,8%). La confianza baja hasta valores próximos al 30% para los portales de empresas e instituciones privadas y los de empresas no sanitarias, hasta el 25% para las asociaciones de pacientes, otorgándose el menor nivel de confianza a las redes sociales (7%).

Aunque el 17% de los usuarios no encuentran barrearas para el uso de información sanitaria en Internet, para el 54% de los usuarios la principal barrera es el desconocimiento de la fiabilidad de la información que se consulta, mientras que para el 29% es el riesgo de una interpretación errónea de la información.

Están más preocupados por la calidad y uso correcto de la información los internautas de edad media baja, con niveles de estudios y clase social elevados, en definitiva los mejores conocedores del medio.

Videojuegos y aplicaciones para moviles.

El estudio de Red.es aborda otros temas de salud electrónica, de los que hemos seleccionado los más relacionados con actividades sociales en red: Videojuegos y aplicaciones.

El 50% de la población conoce la existencia de videojuegos para el cuidado de la salud o usos terapéuticos, mientras que el 12% conocía la existencia de aplicaciones para móviles par aguardar o gestionar información sobre la salud. El conocimiento es mayor en los más jóvenes y en los de mayor nivel de estudios y clase social .

El uso de estos dispositivos relacionados con la salud ha sido del 16% para los videojuegos y el 2.2% para los programas para moviles, aunque su valoración acerca de su utilidad para el cuidado de la salud es baja: son considerados poco o nada útiles los videojuegos para el 18% y las aplicaciones móviles para el 16 %. Comparativamente, la teleasistencia es considerada poco o nada útil sólo para 1%.  Son considerados más útiles por las personas jóvenes, sanas y usuarios de estas herramientas.

Redes Sociales.

El 4% de la población usa las redes sociales como fuente de información y consulta sobre salud, siendo Wikipedia la más usada (72%), seguida de Factbook (35%), Youtube (31%) y Twitter (13%).
La edad de los usuarios es de 25 a 49 años, y Wikipedia es la que dá más confianza: con mucha o bastante confianza para 36%.
El motivo fundamental de uso es aclarar dudas sobre algún tema específico y recibir consejo y comprensión de personas con el mismo problema, especialmente en las personas que no gozan de buena salud; el porcentaje sobre autocuidados es pequeño

Relación médico – paciente e Internet.

El 65% de los usuarios de Internet búsca información sobre salud en internet antes de la cita médica (30%) o después (55%). De estos, el 21% comparte la información con el médico.
El 76% de los que buscan información considera que el hecho de buscar información por su cuenta no influye en la relación médico paciente, mientras que el 16% cree que mejora y el 5% que empeora.

Los pacientes crónicos dependientes, así como las personas que ejercen el rol de cuidadores son quienes más amplían la información sanitaria en la red tras la asistencia a una consulta médica.

En cuanto a otras formas de relacionarse con su médico, al 73% de los internautas les gustaría que su médico les recomendase sitios de internet relacionados con su problema de salud, el 72% valoraría positivamente que su medico tuviese un blog o web profesional sobre consejos sanitarios y el 63% que se pudiera comunicar por correo electrónico. Sin embargo el 51% está en contra de utilizar las redes sociales para interactuar con su medico. Los internautas más jóvenes y con mejor salud están más predispuestos a introducir estas formas de comunicación

De estos datos se desprende que el uso de Internet y redes sociales por la población no está incorporado de forma generalizada en la atención sanitaria aunque el número de usuarios es ya suficientemente importante como para que exista una casuística y variedad de utilidades importante.

Internet y las redes sociales se perfilan como un recurso más en la atención sanitaria y ofrece oportunidades de comunicación entre pacientes y estos con los profesionales sanitarios.

Se vislumbra igualmente un nuevo escenario de desigualdades en salud, no solo por la brecha digital asociada a la edad sino al nivel educativo y social, con desigualdad no sólo en el acceso sino a la valoración correcta de la información.

Big Data, su interés en salud.

En un artículo reciente hacía referencia al creciente interés de “analista de datos” como profesión y el “análisis de datos” como competencia profesional. Hay un ámbito de desarrollo de esta profesión o competencia que podríamos considerar artesanal o de pequeñas dimensiones, mientras que otro lo encontraríamos en el “Big data”.

El término Big data fué acuñado hace 10 años y se aplica a aquellos conjuntos de datos que por su tamaño no se pueden captura, gestionar o procesar en un tiempo adecuado con los programas de cálculo habituales; el tamaño que determina este límite aumenta con el tiempo. Es la evolución del Business intelligence y como suele ocurrir siempre, no es una cuestión sólo de tecnologías sino también de la colaboración entre profesionales de distintos perfiles y de una estrategia definida de la organización.

Al aumento en el volumen de datos de interés para las organizaciones contribuyen los datos estructurados gestionados internamente por las organizaciones, a los que hay que añadir el gran volumen de datos generados en las redes sociales, los datos multimedia y otros no estructurados tanto en formato texto o alfanumérico así como los datos obtenidos mediante lo que se ha llamado “el Internet de las cosas”.

Las dimensiones que definen el Big data son:

1.        Volumen.  Incremento en el volumen de datos generados por los sistemas transascionales así como gestores documentales o fuentes externas, lo que brinda nuevas capacidades analíticas.

2.        Variedad. Información alfanumérica normalizada o no, estructurada o no, multimedia, texto, datos de dispositivos móviles etc.

3.        Velocidad. Incluye el flujo de datos, la creación de registros estructurados y su disponibilidad.

El Hipo Cicle de Gartner indicaba en 2011 que el Big data se encontraba entre las tecnologías que estaban generando mayores expectativas, con las primeras generaciones de productos en el mercado pero que todavía necesitan mucha personalización; se espera que entre 2013 y 2016 se extenderá su uso hasta el 20-30% de las organizaciones susceptibles de incorporar estas herramientas y que tendrán un gran impacto en el funcionamiento y toma de decisiones en estas organizaciones.

En el sector sanitario oiremos igualmente hablar de este término, pues fué un tema importante en la conferencia anual 2012 de  Healthcare Information and Management Systems Society (HIMSS); los principales proveedores de tecnologías están desarrollando productos para el ámbito sanitario.

Suscribo la opinión de quienes dicen que el análisis actual de los datos sanitarios es insuficiente, aunque van surgiendo iniciativas de explotación de la historia de salud digital, teniendo por delante un camino que se plantea complicado por el formato de la información (estructurada o no estructurada), problemas de normalización, calidad y un aspecto que no hay que olvidar: tendremos grandes volúmenes de datos pero eso no evita que estos tengan sesgos que limiten el análisis.

El proyecto de “Base de datos clínicos de atención primaria” del Sistema Nacional de Salud es una buena iniciativa al respecto, aunque tiene todavía un largo camino que recorrer.

Analistas de datos

Hace un tiempo hice un aproximación a algunas de las competencias que a mi juicio tendrían que tener los profesionales de la administración pública en un entorno digital. Concretamente me refería a Gestión de Proyectos, Gestión de Comunidades, Innovación y Análisis del Entorno.

Me había inspirado en un artículo en el que decía que hay que “medir todo lo que pueda ser medido” y yo le dí un sentido más amplio de “Análisis del entorno”, incorporando en ello “el Internet de las cosas”.

Pasado el tiempo vuelvo sobre el tema al ver vía @edans un comentario sobre nuevas oportunidades laborales en la red, entre las que incluye los  Data scientist, entre cuyas habilidades están:  encontrar fuentes de datos ricas, habilidad para trabajar con grandes volúmenes de datos sin importar el hardware o el ancho de banda; limpiar los datos para asegurarse consistencia; juntar múltiples conjuntos de datos; visualizar los datos desde múltiples perspectivas con el fin de encontrar nuevo valor y construir herramientas para automatizar todo este proceso.

El sentido inicial del término creo que está asociado a la reutilización de la información y por tanto a la apertura de datos públicos, aunque yo personalmente le daría el sentido más amplio de “analista de datos” pues cada vez más las organizaciones necesitan análizar sus datos y los de su entorno.

En la administración pública se habla de Analytics in Government como una actividad a potenciar y ello requerirá de analistas de datos.

A fin de cuentas, los epidemiólogos hemos sido básicamente analistas de datos sanitarios para la toma de decisiones en salud pública.

John Rauser, a principal engineer and data scientist at Amazon, discusses careers in big data:

Innovación y estadísticas.

Los órganos estadísticos como cualquier otra dependencia gubernamental necesitan adaptarse a una demanda cada vez mayor y de calidad, agravado por el hecho de que esta adaptación se produce en un momento crítico en cuanto a recursos. En este contexto es necesario potenciar la innovación para mejorar el servicio prestado.

La OCDE define la innovación como la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), proceso, método de comercialización o método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores.

Aunque se habla mucho de la innovación tecnológica, en el ámbito de la administración pública (donde está enmarcada la estadística oficial) la innovación organizativa es la que puede tener un mayor impacto. La importancia del tema queda puesta de manifiesto por la celebración en el año 2009 de un Seminario sobre Innovación y Estadística Oficial, organizada por UN Statistical Commission que abordó la innovación en la gobernanza del sistema, y la recogida, tratamiento y difusión de datos.

Estas son algunas ideas sobre innovación para tener en cuenta en los nuevos planes estadísticos:

1- Gobernanza. Las innovaciones más destacadas se han producido en el Reino Unido. Estando muy consolidado su sistema estadístico, la confianza en el mismo por la población es limitada: sólo el 17% de la población cree que no hay interferencias políticas en las estadísticas oficiales y el 60% considera que el gobierno no es honesto en su uso. El proceso de reforma se inició en 1998 con un compromiso del Primer Ministro en la apertura de datos y confianza, con un hito importante en 2008 cuando el sistema estadístico pasó de depender del Ministerio de Economía a la UK Statistics Authority dependiente del Parlamento. Se han definido cuatro tipos de estadísticas: Estadísticas oficiales nacionales, estadísticas nacionales, otras estadísticas gubernamentales y estadísticas no gubernamentales.

Otra innovación a destacar en varios países es la incorporación del modelo EFQM en la mejora continua; esto plantea interesantes cuestiones en la cultura organizativa, con el reto de compaginara la normalización y la innovación. Se observa igualmente tendencia a desarrollo y gestión por procesos.

La propia innovación en TIC ha mostrado tener más impacto si va acompañada de una estrategia de la organización, reingeniería de procesos, cambios organizativos y adecuación de competencias profesionales.

2- Recogida y tratamiento de datos. La tendencia más clara está relacionada con el uso de datos administrativos, uso de encuestas de propósitos múltiples y unión de datos de encuestas y administrativos. Este enfoque se observa también en el documento de Eurostat “On the production method of EU statistics: a vision for the next decade”.

Se observan innovaciones mediante el análisis de datos que permiten identificar áreas o grupos poco colaboradores para obtener en ellos los datos con métodos alternativos y estableciendo acuerdos específicos con estas comunidades u organizaciones.

En cuanto a procesos, su revisión conduce a un único proceso integrado desde la captura del dato mediante múltiples canales y uso de dispositivos móviles (incluyendo la validación y control de calidad), su tratamiento (con métodos automatizados de imputación, técnicas de cruce y unión de registros etc) hasta su difusión y disponibilidad.

La web 2.0 puede jugar un papel importante en la fidelización de proveedores de datos y usuarios y se observa la progresiva incorporación de CRM. Uno de los retos es extender al resto de trabajos estadísticos las novedades introducidas en la realización de los censos de población.

Otro aspecto es el interés por conocer las expectativas de proveedores y usuarios y establecer alianzas con ellos; posibles alianzas con productores de solfware. Uso de sensores en la captura automática de datos.

3- Difusión y acceso a los datos. Tendencia a establecer un único punto de acceso para proveedores de datos y clientes, con una plataforma única, con un portal de acceso a los datos separado de la información sobre políticas, planes normativa u aspectos técnicos de los órganos estadísticos.

Se ha pasado de distribuir datos mediante tablas a mostrarlos mediante gráficos y especialmente mediante mapas. Posibilidades por parte del usuario de análisis multidimensional de los datos a partir de datawarehouse que integra datos de múltiples fuentes, siendo autónomo en hacer explotaciones e incluso análisis de los mismos: algunos órganos estadísticos permiten realizar on line incluso análisis s de regresión con los datos que están consultando, otros permiten hacer pequeños análisis de ayuda a decisiones comerciales y cada vez son más frecuentes los servicios que permiten realizar mapas de una forma dinámica a nivel de manzana con datos censales combinados con datos de empleo.

Además de estas explotaciones realizadas por los propios usuarios sobre las bases de datos, es habitual que se distribuyan los microdatos con ciertas limitaciones debidas a la confidencialidad y existen bastantes experiencias en las que mediante convenio se establecen unas condiciones de acceso a los investigadores a los datos de carácter confidencial. Hay varios países en los que se ofrece como servicio el cruce de registros para generar ficheros estadísticos a partir de dichos cruces.

En suma, los dos elementos clave en cuanto a la difusión son las técnicas  de visualización de la información, el acceso y explotación de los microdatos y la generación de ficheros estadísticos a partir del cruce de registros.

Otros elementos a tener en cuenta es que la explotación de los datos por los propios usuarios posibilita dar respuesta a unos usuarios muy segmentados y la disponibilidad d elos datos para su reutilización es una fuente de valor (económico, social, de conocimiento o de servicios).

4- Incorporación de la cultura innovadora en los sistemas estadísticos. Mientras que para fomentar la investigación el protagonismo y alianzas serán con los centros de investigación y para fomentar el desarrollo lo será con la industria, en la innovación el protagonismo es de los propios empleados.

La principal fuente de innovación en las organizaciones son sus trabajadores, por lo que para potenciar todo lo anterior es preciso potenciar la cultura innovadora en las mismas.

La administración pública presenta sus particularidades en cuanto a los factores que favorecen y limitan en ella la innovación, que en general se pueden aplicar a los órganos estadísticos.

El fomento de la innovación en el sector público puede concretarse en medidas tendentes a involucrar a los empleados en procesos o iniciativas de innovación participando en Comunidades de Prácticas, Equipos de innovación o Redes Profesionales, generando soluciones que mejoren el servicio a la ciudadanía y que sean reconocidas por su alto impacto (Plan de Innovación del Gobierno Vasco).

Estadísticas a partir de registros administrativos.

El Censo de Población de 2011 será la operación estadística de mayor relieve en España con unión de datos procedentes de registros administrativos con otros estadísticos. Aunque esta mezcla no es nueva, varias operaciones estadísticas del INE se han hecho de esta forma y ya se empleó por ejemplo en los censos de USA en 1950, si es importante el hecho de que la disponibilidad de datos en formato digital y la limitación de recursos indican claramente que esta es una forma eficiente de producir estadísticas; el nuevo programa Estadístico de la UE así lo considera.

La producción de estadísticas de una forma eficiente es considerada una buena práctica de los organismos estadísticos, pero su reflejo en nuestra normativa es muy modesto. La Ley de Estadística de Andalucía  de 1989 establece en su Art 3 que la actividad estadística se realizará tomando como base: a) Datos requeridos con fines exclusivamente estadísticos y b) Datos administrativos existentes en la Administración Andaluza. Su posterior modificación en 2007 establece entre sus principios la eficacia en función del coste, de forma que los recursos se utilicen eficazmente y se mejore el potencial estadístico de los registros administrativos. Entre las competencias y funciones del IEA se encuentra la de informar preceptivamente los proyectos de normas por las que se creen, modifiquen o supriman registros administrativos en lo relativo a su aprovechamiento estadístico, y entre las de las Unidades Estadísticas establecer las directrices para el diseño y la implantación de registros o ficheros de información administrativa en lo relativo a su posterior tratamiento estadístico. Corresponde a las unidades estadísticas, entre otras cosas, participar en el diseño y, en su caso, en la implantación de registros o ficheros de información administrativa que sean susceptibles de posterior tratamiento estadístico, velando de manera especial por la compatibilidad de las clasificaciones utilizadas en aquellos con las clasificaciones estadísticas de uso obligatorio, así como organizar la incorporación de información de origen administrativo a la actividad estadística, garantizando la eficiencia, la integridad de su contenido y el respeto al secreto estadístico.

La Ley de la Función Estadística Pública indica en el Artículo 26 que corresponde al INE la coordinación y mantenimiento, en colaboración con los servicios estadísticos de los departamentos ministeriales, de registros y directorios de empresas y establecimientos; de edificios, locales y viviendas, y cualesquiera otros que se determinen, como marco para la realización de las estadísticas para fines estatales. En el Art 34  que los Ministerios ordenarán los registros y archivos de sus actividades que puedan tener utilidad estadística, informatizándolos para facilitar tanto la explotación de datos administrativos a efectos estadísticos, como la entrega a los interesados de cualesquiera informaciones contenidas en dichos registros y archivos en los términos que establezca la legislación sobre la materia. En el Art 43 se indica que el Comité Interterritorial de Estadística propiciará los intercambios necesarios entre ambas Administraciones (central y autonómica) para completar y mejorar los directorios y registros de cualquier tipo de utilidad para sus servicios estadísticos; para la coordinación de sus sistemas integrados de información estadística, y para la formación del inventario de las estadísticas disponibles.

Aunque el tema ha sido tratado en foros profesionales, dese mi punto de vista su tratamiento en nuestra legislación es insuficiente, por lo que habrá de incorporarse a las normativas en elaboración, empezando por aclarar aspectos conceptuales y teniendo en cuenta algunos hechos como:

1-     Entorno digital. La información administrativo está en soporte digital gestionada mediante sistemas de información. La propia administración no puede analizar todos los datos que posee, por lo que es necesario (con las salvaguardas legales oportunas) generar valor a partir de estos datos, valor que puede ser económico, social (transparencia), generación de conocimiento (investigación), o mejora de servicios y prestaciones públicas. Por otra parte, los registros y directorios gestionados por órganos estadísticos pueden ser de gran utilidad para el desarrollo e integración de los sistemas de información de las administraciones públicas.

2-     Transparencia. El movimiento open data ejercerá cada vez una mayor presión no por la difusión de información de las administraciones públicas, sino por el derecho de acceso a los datos disponibles; la no tramitación de la ley de Transparencia supone un retraso importante en este derecho, pero su elaboración es inevitable. En este contexto carece de sentido el debate sobre que datos administrativos son de interés estadístico y cuales no: los ciudadanos tenemos que tener acceso a todos los datos estadísticos gestionados por los sistemas de información de la administración pública con las limitaciones de seguridad y confidencialidad; en consecuencia todos los datos generados por las administraciones públicas son de interés estadístico y así debería ser considerado en las normas en elaboración.

3-     Anteriormente se hablaba de uso de datos de origen administrativos o de origen estadístico sin mezclarlos, mientras que es la unión de los datos de ambos origen lo que dará enorme potencial a las estadísticas.

4-     Directorios y registros de soporte a operaciones estadísticas como es el caso del Registro de Población de Andalucía. Además de sus fines estadísticos deberían ampliar sus fines como instrumentos para la integración de sistemas de información. Se trataría de poder acceder desde los sistemas de información corporativos fundamentalmente a registros de industrias, servicios y establecimientos comerciales, servicios públicos, sedes administrativas, nomenclator y callejero.

5-     Datawarehouse y sistemas  de soporte a toma de decisiones. En la administración pública al igual que en la mayoría de organizaciones, están desarrollados los sistemas de información que dan soporte a sus procesos de negocio, pero menos los sistemas que permiten el análisis sistemático de sus datos. Potenciar esto sistemas de forma que sean la fuente de datos para los órganos estadísticos es otra de las cuestiones a tener en cuenta. Por otra parte los órganos estadísticos pueden dar soporte al resto de la administración con plataformas corporativas para el tratamiento, difusión y acceso a los datos.

El uso de los registros administrativos supondría una mejora en la calidad de los datos, haría más eficiente su producción y podría mejorar los servicios de información que dan soporte a las prestaciones sociales, si bien requiere un abordaje legal meticuloso y garante de los derechos de privacidad y confidencialidad.

El código de buenas prácticas de Eurostat es un referente, pero es más explícito el del Reino Unido que establece que las fuentes de datos administrativos deben ser completamente aprovechadas para fines estadísticos, disponiendo de un manual de Use of Administrative or Management Information.

Taller Redes Sociales en las Organizaciones.

Modero un Taller sobre Redes sociales y administración sanitaria en el II Congreso de la Blogosfera sanitaria. He preparado esta presentación dividida en dos partes.

En la primera presento la experiencia concreta del Entorno Colaborativo de Trabajo ECT de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía mientras que en la segunda parte aporto algunos elementos que puedan ayudar al desarrollo de estrategias de redes sociales en las organizaciones, pues aunque el título hace referencia a las administraciones sanitarias, son aplicables los mismos principios generales a cualquier organización; las resistencias al cambio son en general tremendamente parecidas en todos los sitios.

En función de los interese de los asistentes así conduciremos el debate.